lunes, 3 de septiembre de 2012

Palmillas II

 El Bordo

  Maquillaje durante la clase del maestro Vicente Acosta











El color del amor


El concepto amor es tan amplio y tan usado en nuestra cultura que a veces no se sabe a bien que significa o por decirlo de otra manera es tan amplio que cualquier acción o cosa puede estar inscrita en él.
En la antigua Grecia Eros “ρως” fue un dios primordial salido del caos con la fuerza suficiente para unir a los opuestos, para conjugar y hacer que las fuerzas se materializaran. Las representaciones más antiguas de eros son de un joven en  todas sus capacidades físicas, sin embargo esa imagen fue cambiando con el paso del tiempo, ya en el mundo helénico se representa como a un niño rollizo e imprudente y superficial más bien abocado a la reunión de parejas indecisas o incapaces.
Hoy en día mucho del amor, la idea de amor que manejamos es bastante vieja y remodelada con el ansia de consumo, algunas veces útil y otra inoperante. EL amor y sus acciones a tenido muchas maneras de expresión, por ejemplo en la Europa medieval, los Campeones de las damas se esforzaban años en los torneos para lograr algún favor de la dama, que en algunos casos consistía en besar la nuca de la amada. Y claro, en amor regulado, controlado y restringido por la Iglesia Católica

En la época Romántica  que es la que más nos incumbe en este momento es en donde se forjan muchas de las formas de ser y actuar de nuestros días. El romanticismo es sin lugar a duda un crisol de ideas en donde se puso en juego una serie de estados emocionales y razonamientos en los cuales la obra de arte es un punto nodal para reflexionara sobre lo que es la sociedad y las relaciones entre las personas. Es en la época en donde se consolida el concepto “Paisaje”

El amor Eros regresa por sus fueros e interviene en las más ignotas de las relaciones entre objetos y personas. (Que por cierto, era el que representaba el amor entre varones, y Afrodita era la patrona del amor entre hombres y mujeres)
Amor es. Y asi al infinito pudiéramos seguir y seguir buscando los vericuetos de lo que para cada uno de nosotros es amor.

Sin embargo me quiero enfocar en el amor al arte. O si lo ponemos de otra manera el enamoramiento a las creaciones. Y aquí es en donde por necesidad tenemos que enfrentarnos a la realidad  y echar mano de ciertas informaciones imprescindibles para encontrar al amor verdadero –por lo menos en las creaciones artísticas-  no sea que a propósito de enmendar tantas veces nos salga un hijo como el engendro del Dr Frankenstein. No todo el amor o las formas de amor nos sirven. En primera instancia para detectar este profundo sentimiento debemos sondear en nosotros mismos, saber qué es lo que nos interesa del mundo real para buscar luego los vericuetos de la creación,  podemos iniciar por lo general y preguntarnos si creemos algo en especial, alguna religión alguna tendencia política, etc, porque déjeme decirle que el arte no todo es igual, no podemos limitarnos a las calidades como bueno, regular o malo…. Sino que dentro de estas nociones de bien decir tenemos que pensar en que las obras pueden ser de pro derecha o pro izquierda, por generalizar lo político, también pueden ser  cientificistas o  creacionistas, católicas  o budistas. En los detalles de nuestro ser y e los detalles del ser amado es en donde se ganan o se pierden las batallas, los detalles, benditos-malditos detalles son los que Eros nos otorga para reflexionar sobre lo que verdaderamente necesitamos.

Te vi llorar.
I saw thee weep
,


¡Yo te vi llorar! Tu lágrima, mía,
en tu pupila azul brillaba inquieta,
como la blanca gota de rocío
sobre el tallo delicado de la violeta.

 

(Fragmento)

 

Lord Byron (1788-1824)

Y de ahí para delante el amor se complica…llantos, gritos, reclamos por causas verdaderas o falsas, lo importarte es dares a notar como los bebes ante la falta de atención y las obras se niegan son esquivas, se ausentan y no dejan de echarnos en cara nuestra falta de carácter para controlarlas como maxi machos o mega hembras y claro a la menor señal e machismo o hembrísmo nos reclaman lo mismo que lo contrario, pero que importa si el amor es ver mas alla de los berrinches


PAISAJES

Meridies

Rojo, desde el cenit, el sol caldea.
La torcaz cuenta al río sus congojas,
medio escondida entre las mustias hojas
que el viento apenas susurrando orea.

La milpa, ya en sazón, amarillea,
de espigas rebosantes y de panojas,
y reverberan las techumbres rojas
en las vecinas casas de la aldea.

No se oye estremecerse el cocotero
ni en la ribera sollozar los sauces;
solos están la vega y el otero,

desierto el robledal, secos los cauces
y, tendido a la orilla de un estero,
abre el lagarto sus enormes fauces.

José Manuel Othon




El amor al arte así en general suena ya entrados en gastos burdo y más en los momentos en que el arte sirve para justificar  una serie de actividades faltas de rigor técnico y conceptual porque dicho sea de paso las obras de arte son escasas y veleidosas, eso sí, cuando con un poco de esfuerzo podemos conocer un poco de ellas las puertas de los mimos y las caricias se abren, nos dan a manos llenas, nos brindan la posibilidad de correr la cortina para dejar que la luz llegue al espejo y podamos vernos mejor, con más amplitud y  con mas veracidad, si es que queremos que las obras del arte y de la tendencia que nos interesa lo vemos o lo escuchamos o lo leemos o lo que sea como si fuera un puente, como si la oba misma fuera traslucida y  lo que encontráramos al otro lado de la materia trasparente fuera nuestra propia historia



¡Y bien! aquí estás ya... sobre la plancha
donde el gran horizonte de la ciencia
la extensión de sus límites ensancha.
Aquí donde la rígida experiencia
viene a dictar las leyes superiores
a que está sometida la existencia.
Aquí donde derrama sus fulgores
ese astro a cuya luz desaparece
la distinción de esclavos y señores.
Aquí donde la fábula enmudece
y la voz de los hechos se levanta
y la superstición se desvanece.
Aquí donde la ciencia se adelanta
a leer la solución de ese problema
cuyo sólo enunciado nos espanta.
(Fragmento)
Manuel Acuña



 MAO. Verano 2012