domingo, 7 de septiembre de 2008

Paseante.

Segundo acto
De Monterrey a Zacatecas casi no hay diferencia del paisaje, desde el área sub urbana de M hasta el fin del municipio de Villa de Cos, Zacatecas, es el semidesierto en donde no encontramos nopales, es el mundo de las palmas, los cirios y zotol, entre otras plantas, por supuesto que no hay ni rastro de los berrendos, que han desaparecido desde hace unos cien. años. Otra diferencia entre Monterrey y la ciudad de Zacatecas es la altura. La diferencia entre 537 m y 2440 respectivamente nos dan diferencias de varios grados celsius en el clima de cada ciudad.

El día 8 de septiembre de 1546, se funda la ciudad de Zacatecas . Gracias a las grandes cantidades de mineral el grupo de vascos que exploraban la zona determinaron quedarse y explotar las minas. De la ciudad salieron expediciones de exploración hacia todos los puntos cardinales de lo que hoy es México y se fundaron ciudades agrícolas y mineras.

Pero eso es la historia oficial. Esta ciudad es para mi otra cosa, es de donde nunca debería haber salido y la ciudad en que nunca debería estar. Algunas contradicciones, claro, como no ser contradictorio con esta ciudad-estado. Con este estado empobrecido a partir de la guerra de revolución y de la malas decisiones y saqueo de políticos desde principios del siglo XX hasta el día de hoy. Zacatecas fue plata, ya no lo es, por mas que cada comercio y programa de gobierno se denomine plata. Zacatecas es migrantes.






Recorrer el camino hacia San Luis Potosí es hacer un camino en tiempo pasado. De niño pensaba que de San Luis en adelante era camino conocido. Un espacio sagrado, las colinas con palmas, las nopaleras. Los pirules como muestra de que ahí entre todos los nativos, ellos habían podido permanecer, Estar en compañía de los colonos.

Este recorrido es un viaje en el tiempo y en las tripas de México. Es ir en contra del flujo de las carretas que desde Queretaro se adentraban en el territorio Chichimeca,
luceros del alba,
los de raza de perros,
chupadores de sangre,
los caminantes del desierto
perdidos
extintos.
Las plantas del desierto reventando de verde, las milpas gigantes, las milpas enanas. Ell aarado egipcio funcionando como el aparato de ultima generacion.
Las casas formadas por espacios cubicos. Llantas viejas, Los niños en bici recorriendo los caminos de cientos de años.
Muros de adobe y muros de ¨Block¨y castillos de cemento. Lineas telefonicas, almacenes, puentes amarillos.

Tlaloc hace de su presencia una totalidad.


Tampico.













Ya para partir por unos momentos del recuerdo de Tampico y la humedad y el río y el mar tendré que cambiar de tono y remontarme a algunos tiempos atrás y adelante.
De tal manera que entrare a la Ciudad de México por aire. Y ya ahí descubrir nuevamente que Ciudad de México es eso y al mismo tiempo todas las ciudades que lo rodean. Pero antes de la despedida tendré que preguntarme.

¿Para que sirven los pies?


La pequeña ruina

Por breve que sea.
Las manos fueron voz;
el aliento para el ánima
de ese objeto, clara pirámide.

Las manos breves que sean.
Tocaron con diamante de arena;
al cuerpo que ocupa la calle
de la ciudad, del cosmos.

Arena breve que sea.
Que cae de las manos;
que de las manos cae
a la nada, a la muerte.

Por breve que sea.
las más claras manos
son aliento para el ánima
de nuestra pequeña ruina.


Juan José Amador
C. Victoria, Tamaulipas. 1960-1995